Introducción

“RECONOCEMOS Y AGRADECEMOS LA PROVISIÓN DE DIOS” JUAN 6:1‐15

Dios provee TODO en el momento preciso en los Versículos. 1‐7. Una multitud había seguido al Señor durante todo el día y ahora estaban hambrientos. Entonces Jesús le preguntó a Felipe, uno de sus discípulos, de dónde iban a conseguir el dinero para darle de comer a tanta gente. Jesús le preguntó esto para probar la fe de Felipe. La respuesta del discípulo mostró que todavía necesitaba aprender a confiar más en Dios. Su respuesta fue de incertidumbre. Necesitaban mucho dinero para dar de comer a un grupo tan grande, uno 200 denarios equivalente a unos 200 días de trabajo. Felipe sólo creía en lo que podía ver y contar. Su visión sólo incluía la perspectiva humana, no la provisión sobrenatural de Dios. Esa es normalmente la actitud que la mayoría de los humanos tenemos hacia la vida y hacia la provisión de lo que necesitamos.

En los versículos 8‐9. Otro de los discípulos, Andrés, que oía la conversación, señaló que había un jovencito que tenía cinco panes y dos pececillos. Pero, ¿qué se podía hacer con algo tan poquito? La visión de Andrés no incluía tampoco la provisión de Dios. Andrés podía ver que había algo, pero era demasiado poco para suplir las necesidades de tanta gente. No contaba con la posibilidad de un milagro de provisión. Muchas veces nosotros también tenemos esa misma actitud. Nos consideramos muy pobres, sin recursos, o sin la posibilidad de hacer grandes cosas para Dios. ¿Cómo voy a poder lograr este sueño? ¿Cómo puedo verdaderamente ayudar a mi hijo que necesita un milagro de Dios? ¿Cómo voy a ayudar a la comunidad en sus necesidades? Ahí hay algo de provisión. Pero en realidad no alcanza para lo que necesitamos. Entonces tenemos que buscar en la mejor alternativa de todas…

Confianza en la provisión de Dios. En los Vers. 10‐15. Con aquella pequeña provisión del muchacho, Jesús ordenó que sentaran a toda la multitud… y luego hizo el milagro de la multiplicación. No solamente Cristo multiplicó para que le dieran de comer a los miles de presentes, sino que sobreabundó. La verdad que Cristo le enseñó a sus discípulos aquel día es que Dios es el Dios de toda provisión. Cuando actuamos en fe, creyendo que El proveerá, Él hará el milagro. Lo que espera de nosotros es que le creamos, que tengamos confianza en que Él no nos fallará ni nos dejará avergonzados. De esta clase de fe y de esta experiencia de provisión, están llenas las páginas de la Biblia.

En medio de la crisis del mundo podemos decir, “Aunque el mundo esté en crisis, nosotros estamos en Cristo” ¿Estamos confiando apenas en lo que producimos y ganamos? ¿Tenemos desconfianza, incredulidad en la provisión de Dios? ¿O quizá, como tantos hombres y mujeres de la Biblia, estamos dispuestos a creer y confiar en la provisión de Dios? Que podamos siempre decir como Samuel: “Ebenezer. Hasta aquí nos ayudó Jehová”, una expresión que está en constante presente: ¡Jehová siempre nos ayudará!

Momento de oración