La Misión Integral, es el llamado de Dios a su Pueblo, en su contexto sociocultural e histórico, para promover la restauración completa de las relaciones y condiciones alrededor de la vida del ser humano y la creación, que permita el goce de una vida plena.
Desde la perspectiva de La Misión Integral, lo que se busca es la transformación de la persona en todas las dimensiones de su vida, según el propósito de Dios, ahora y para siempre.
La base que sustenta La Teología de La Misión Integral es Jesucristo, los pilares de la misma son la espiritualidad sustentada en Jesús como modelo y la encarnación como las evidencias concretas del pueblo de Dios, a través de acciones prácticas en las comunidades.
Acción Médica Cristiana (A.M.C.), ve la Misión Integral como el compromiso en la promoción integral de la persona, por lo que forma parte ineludible de la misión, pues se encuentra en el centro del mensaje de Jesús, que la Iglesia tiene que testimoniar y anunciar.
Considerando la situación que atraviesa el país se nos plantea el reto de responder con eficacia y compromiso cristiano a las necesidades integrales de nuestro prójimo, aportando desde La Pastoral de A.M.C. un granito de arena a favor de la construcción del Reino de Dios en nuestro país. Es por ello, que estamos llamados a promover esperanza y a desarrollar acciones proféticas que garanticen una vida saludable para los habitantes de las comunidades más empobrecidas con la cuales trabajamos. La promoción de los valores como el respeto, la justicia, la integridad, la dignidad y otros nos ayudan a nutrir la vida de nuestros semejantes.
La Misión Integral se apoya en la Cosmovisión bíblica y una cultura de paz.
La Misión Integral toma en cuenta los siguientes aspectos:
Es un compromiso de todas las iglesias cristianas, desde la más pequeña hasta la más grande. Todas tienen algo que enseñar y algo que aprender.
Todo el mundo es campo misionero y cada necesidad humana es una oportunidad de acción misionera. No basta “decir, sino proclamar con hechos. Mateo 9:36.
Todo cristiano/a está llamado a seguir a Jesucristo y a comprometerse con la misión de Dios en el mundo. La tarea de los delegados de la palabra, pastores, pastoras, maestros y maestras, es capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio (la diaconía), para edificar el cuerpo de Cristo (Efesios 4:12).
La vida cristiana en todas sus dimensiones, a nivel personal y comunitario, es el testimonio primordial de la soberanía universal de Jesucristo y del poder transformador del Espíritu Santo.
Afirmamos, por tanto que Dios es el Creador como el Juez de todos los seres humanos, por lo que debemos compartir su preocupación por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana y por la liberación de toda clase de opresión. La humanidad fue hecha a la imagen de Dios; consecuentemente toda persona, sea cual sea su raza, religión, cultura, clase, sexo o edad, tiene una dignidad muy propia la cual deber ser respetada y servida, no explotada.
La pastoral de A.M.C., tiene como propósito la capacitación y multiplicación de agentes de transformación en las áreas donde labora (estudiantes, familias, líderes comunitarios,) con una cosmovisión bíblica para el desarrollo de la nación.
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