La Gestión del Riesgo se entiende como una característica necesaria de la gestión del desarrollo, más que una actividad específica y separada. En este sentido, la tarea principal es asegurar que esa “característica” esté presente en todos los sectores y niveles de planificación del desarrollo para que la reducción de las vulnerabilidades, y por ende del riesgo, necesariamente se plantee desde el proceso de planificación del desarrollo, a todo ámbito y escala.
Es por ello, que Acción Médica Cristiana (A.M.C.), se enfoca al hablar en la Reducción de Riesgos de Desastres en la atención de desastres, Gestión del Riesgo, y el Cambio Climático.
Algunos de los compromisos de Acción Médica Cristiana (A.M.C.) en este tema son:
Promover que la reducción de los riesgos de desastre, constituya una prioridad institucional y comunitaria, participando activamente en los espacios de articulación sectorial existentes a diferentes niveles.
Promover la participación de la comunidad en las actividades de reducción de los riesgos de desastres, mediante la elaboración, actualización y difusión de mapas de riesgos e información relacionada al tema de Gestión de Riesgo entre las autoridades responsables y las comunidades expuestas.
Apoyar la creación/fortalecimiento de sistemas de alerta temprana centrados en la población, de manera que permitan alertar a tiempo y en forma clara a las personas expuestas, que den orientación sobre la forma de actuar en caso de alerta y que contribuyan a la reducción del riesgo.
Atención a situaciones de desastre que se sucedan en territorios donde A.M.C. – ACT tenga presencia o donde se supere la capacidad de respuesta local y sea requerida nuestra participación.
Fortalecer la preparación para casos de desastre a fin de lograr una respuesta eficaz.
Promover y sostener el diálogo, el intercambio de información y la coordinación a todo nivel entre los organismos e instituciones pertinentes que se ocupen de la alerta temprana, la reducción del riesgo de desastre y la respuesta a las situaciones de desastre, el desarrollo y otras actividades con miras a propiciar un planteamiento integral en la respuesta a desastres.
Preparar, revisar y/o actualizar periódicamente los planes y las políticas de preparación y contingencia para casos de desastre a todos los niveles, prestando especial atención a las zonas y los grupos más vulnerables. Promover ejercicios periódicos de preparación para casos de desastre, incluidos ejercicios de evacuación, con miras a lograr una respuesta rápida y eficaz ante situaciones de desastre y el acceso a los suministros esenciales de socorro alimentario y de otro tipo con arreglo a las necesidades locales.
Promover el establecimiento de los fondos de emergencia que sean necesarios para apoyar las medidas de respuesta, recuperación y/o preparación.
Elaborar mecanismos específicos para lograr que las partes interesadas, como las comunidades, participen activamente en la respuesta a desastres y asuman plenamente la tarea.
Asimismo, se debe tratar el tema de cambio climático, como una manera de prevenir los desastres naturales, ya que no se puede tener en cuenta un proceso de Gestión y/o Manejo de Riesgo sin incluir la adaptación del Cambio Climático, que está íntimamente ligado al calentamiento global cuyas consecuencias serán determinantes por el aumento estimado en la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos que detonarán nuevas amenazas.
Al conjugarse con la vulnerabilidad existente, la situación dará lugar a escenarios de riesgo mucho más críticos que los actuales. Es por ello, que las proyecciones climáticas elaboradas demuestran la necesidad urgente de mitigar las causas, y promover simultáneamente las medidas de adaptación o la reducción efectiva de la vulnerabilidad, en particular en los grupos sociales en mayor desventaja. Con respecto a la mitigación, se promueve la disminución en las emisiones de carbono. Entre los efectos del Cambio Climático en Nicaragua se prevén los siguientes efectos:
Disminución drástica de la producción de granos básicos que afectarían la Seguridad Alimentaria del país.
Pérdida significativa de la diversidad biológica y del recurso forestal.
Alteraciones drásticas en el Ciclo Hidrológico del Agua, que podrían en riesgo el abastecimiento de agua para cualquier tipo de uso.
Degradación de los suelos que afectarían las posibilidades de otras alternativas de producción.
Inundaciones en las zonas costeras bajas, que afectarían los humedales, esteros y la riqueza de los recursos hidrobiológicos (Camarones, conchas, ostras, etc).
Inundaciones en Asentamientos Humanos con deficiente red de drenaje pluvial.
Deslizamientos parciales de masas de tierra en la parte alta de algunas cuencas erosionadas, sobre todo en aquellas zonas de mayor pendiente.
La temperatura es probable que aumente el calor afectando la salud de las personas y un potencial incremento de vectores que propagan enfermedades.
En el pacífico el mar penetrará por algunos esteros en la Región de Occidente.
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